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domingo, 9 de septiembre de 2012

BIENNALE VENECIA 2012 / RESEÑAS ANTERIORES / TORRE DAVID IRA A LA BIENAL DE VENECIA + NOTA DE OSCAR TENREIRO Y CARTA DE JIMMY ALCOCK

Dubraska Falcon
Viernes, 17 de agosto de 2012
Antes de comenzar la entrevista Alfredo Brillembourg (Nueva York, 1961) pregunta: “¿Cómo te enteraste del proyecto de Venecia?”. La interrogante es justificada. El arquitecto está consciente de la polémica que ha generado en Venezuela la presentación del libro Torre David: Gran horizonte, que se llevará a cabo en el edificio Corderia, dentro de la XIII Bienal de Arquitectura de Venecia.
Sabe que ha recibido fuertes críticas de sus colegas -por ejemplo, de Jimmy Alcock y Oscar Tenreiro- por el trabajo, realizado junto con Hubert Klumpner, que fue seleccionado por el curador del evento David Chipperfield para estar dentro del Pabellón de Italia.
“¿Cómo pueden hablar si ni siquiera han visto la propuesta? Lo que está circulando es un bosquejo que Chipperfield soltó como información de prensa. Obviamente nadie entiende la propuesta”, afirma el creador de los gimnasios verticales, el baño seco de La Vega y la escuela para niños autistas en Valle Arriba.
El equipo de trabajo Brillembourg, Klumpner y de la oficina Urban Think Tank se instaló durante un año dentro del Centro Financiero Confinanzas, conocido como Torre David, ubicado en la avenida Andrés Bello. Ahí hicieron un diagnóstico de los trabajos realizados por 3.000 familias que invadieron, hace cinco años, la construcción creada por David Brillembourg.
“El punto no es hablar de política. Somos historiadores, diseñadores y teólogos de la arquitectura de la ciudad. Al curador le interesó nuestro trabajo acerca del fenómeno de la Torre David en Caracas. A nosotros no nos interesa cómo llegó a ser lo que es hoy. Ahora examinamos cómo los habitantes han logrado, sin ascensor, infraestructura, electricidad, ingresos y apoyo de ningún banco, transformar un edificio que, supuestamente, no podía ser transformado”.
De esta experiencia nació el libro Torre David: Gran horizonte, de 450 páginas, cuyas imágenes serán expuestas en la Bienal. El texto, de cuatro capítulos, comienza con entrevistas a los arquitectos e ingenieros que construyeron la torre; cuenta qué encontraron al entrar, y plasma la idea de repensar la Torre Confinanzas como un edificio de vivienda social, similar a lo que están construyendo en Shanghai o en Hong Kong.
“Ni Sao Paulo, Lagos, Mumbai ni Caracas pueden controlar la migración feroz. 50% de la población mundial vive en ciudades. Gran parte de ese porcentaje, de aquí al 2030, va a crecer rápidamente hacia el Hemisferio Sur. Se han comido el terreno disponible. La única solución es hacer viviendas verticales populares”, apunta.
A la edificación asistieron ingenieros y especialistas en tecnología sustentable de varias partes del mundo, así como científicos de la Universidad Eidgenössische Technische Hochschule, ETH, de Zürich. Este grupo examinó cómo los habitantes de la Torre David consiguieron proveer de energía al edificio; construyeron un tanque utilizando agua de lluvia y crearon un sistema de bombeo; hicieron jardines hidropónicos; crearon instalaciones sanitarias; e instalaron mercados.
“Todo esto lo hicieron a pulso. Ya el edificio no puede recuperarse para la banca. Tienes tres mil familias adentro: ¿Qué vas hacer con ellas?”, dice el arquitecto acerca de los invasores que el presidente Chávez juraba desconocer hasta el pasado miércoles, cuando Katiuska Botello le dijo en cadena nacional que tenía tres años en la torre.
Alfredo Brillembourg está consciente de que la torre está invadida. Para él, que jura no avalar este tipo de prácticas, llevar este proyecto a Venecia significa generar discusiones globales. “El arquitecto no hace juicios. La responsabilidad del arquitecto o del urbanista no es denunciar; es buscar soluciones. Mi postura no puede ser decir: ‘Sáquenlos de ahí’. ¡No, ya no se puede! Hay que aceptar lo que pasó. La torre es símbolo del fracaso de la administración de la ciudad y de la política habitacional”.
El arquitecto afirma, además, que la Torre David es una “mini Caracas” que se ha convertido en un símbolo de la ciudad. “Todo lo que pasa en Caracas pasa dentro de la torre. Si en Caracas hay actos delictivos, en la misma proporción los van a ver en la torre. ¡Es una mini Caracas vertical! Por eso las denuncias de mis colegas son completamente absurdas. No entienden la realidad: Caracas no se puede echar para atrás, tú no puedes cambiarla y convertirla en Barcelona”, remata Alfredo Brillembourg.

El entierro de toda lógica
Oscar Tenreiro / 21 de Julio 2012A uno le resulta difícil entender que haya gente fuera de Venezuela que tenga simpatías por el Régimen político que nos gobierna. Difícil digo si hablamos de quienes consideran fundamental que se respeten los derechos democráticos o se ubican fuera de las ataduras ideológicas que en el pasado sirvieron de soporte a silencios inexcusables frente a los horrores del nazismo o el estalinismo. Hace no más un par de días que una institución como Human Rights Watch emitió un informe en el que denunciaba lo que para nosotros los venezolanos es cotidiano: que en nuestro país se ha instalado un sistema que viene aplastando muchos de nuestros derechos, Un asunto que se hace especialmente notorio ahora cuando se inicia aquí una campaña electoral en la que hemos puesto las esperanzas para superar ese aplastamiento; sabiendo sinembargo que desde las alturas del Poder se violentan todas las normas de equilibriovigentes en todo país democrático.

Y por eso resulta extremadamente irritante para los demócratas de aquí, así como debería serlo para todos los demócratas del mundo, que el ex-Presidente Lula haya tenido la osadía de apoyar la reelección de nuestro Dictador. Porque no debemos cansarnos de decirle a Lula que el mandatario actual venezolano ejerce como un dictador, a pesar de todas las máscaras que le sean habituales.
¿Qué puede estar pasando en el espíritu de Lula para incurrir en tamaño error? Es fácil decirlo, tal como lo escribí aquí hace dos semanas, la ideología le hizo pasar por encima de los hechos. La ideología sí, pero además el oportunismo frente a la generosa chequera del Komandante venezolano. ¿Y por qué no decirlo? la misma torpeza que llevó a Lula a criticar a los que en Cuba sacrificaron sus vidas en huelgas de hambre para exigir derechos que les eran negados por la Dictadura cubana. Un error de juicio que no merecía ser calificado sino como una inmensa estupidez. Porque el prestigio que se ha ganado Lula internacionalmente no impide que cometa estupideces. Y en relación con Venezuela ha cometido bastantes.
Lula, o muchos como Lula tendrían que reflexionar sobre ese insólito fenómeno que describimos en la entrada de hoy. Un fenómeno urbano apoyado por las autoridades “revolucionarias” pasando por alto, como insisto en decir en el texto, la más elemental lógica.
Y con ese tipo de cosas hemos tenido que convivir los venezolanos durante más de una década. Abundan a lo largo de todo nuestro territorio absurdos análogos a éste que han prosperado gracias al total dominio del Poder, configurado al modo de cualquier dictadura pero contando, por algo los Petroestados son casos especiales, con una abundancia tal de dinero que permitió crear una inmensa estructura de propaganda que tiene importantes ramificaciones internacionales, no sólo sosteniendo un canal de televisión internacional como Telesur sino financiando invitaciones a personajes “amigos” venidos desde todas partes del mundo (como en el reciente “Foro de Sao Paulo” reunido en Caracas) dispuestos a sostener que la lógica nada importa si lo que se pone en primer término son los lugares comunes de la ideología de izquierdas.
Y el caso de un monumento urbano convertido en un barrio marginal, en una “favela” de más de cuarenta pisos de altura es necesario que sea visto por el mundo en su estruendosa falta de sentido para que se reflexione sobre “el caso” venezolano.

Hola Alfredo:
Me esta llegando un correo sobre la “Torre de David Gran Horizonte”.
Tengo entendido que tu eres uno de los promotores de esta exposición. Lamento que tu estés involucrado en el descrédito de la Arquitectura venezolana, y del destrozo de esta gran obra, aupandolo como :
“A Symbol of the Neo-liberal failure and the poor´s self – empowerment with its mangnificient defficiences. It represents an oportunity to reconsider how we create and foster urban communities”.
Me imagino que ahora aprobaras la invasión  del edificio de tu familia que fue invadido hace un tiempo en los Palos Grandes y que tanta rabia te causó.
Malos augurius para tu “Think-tank” y lamento que hayas tomado otro rumbo en tu profesión, por tus deseos de figuración.
Que lastima que un miembro de  esa  gran familia  a que perteneces y que tanto quiero, haya desviado sus objetivos. También, te auguro que no llegarás a nada y serás despreciado por los profesionales serios en Venezuela.
Jimmy Alcock
Arquitecto y Venezolano
via: http://lisablackmore.net/

jueves, 6 de septiembre de 2012

BIENNALE VENECIA 2012 /EL TRIUNFO DEL CINISMO / OSCAR TENREIRO


EL TRIUNFO DEL CINISMO
Oscar Tenreiro / 1 septiembre 2012
Era perfectamente previsible el éxito publicitario, se hablaría del asunto, se compraría el libro, pero ¿León de Oro? Sí, en efecto recibieron un premio mayor. Que en definitiva deja muy bien probado el desenfoque unido a la superficialidad de quienes dirigen la creación de prestigios en el mundo de la arquitectura. Y también en el mundo del Arte en general, mejor no olvidarlo. Y que lo vayan comprendiendo los comentaristas que se reducen a dar noticia de cuanta cosa se lleva fuera. Con esto se sentirán confundidos y tratarán de adaptarse, de mover la silla más allá.
Un amigo cercano me comenta, al saber lo del premio, que ya no son los colonizadores los que ofrecen baratijas a los nativos, sino al revés. Son chucherías que le permiten al europeo con afanes críticos dar a entender que corre con los asuntos del mundo, que reacciona crítico ante el vendaval de arquitecturas del espectáculo, al señalar en la dirección adecuada. Se frotará las manos Mr. Wiel Arets, presidente del Jurado designado por David Chipperfield y desde hace unos días Decano del Instituto Tecnológico de Illinois, súbdito de Su Majestad holandesa, autor de múltiples edificios entre los cuales torres de oficinas que nada tienen que envidiarle a la invadida estructura caraqueña. Más aún, son de la más avanzada tecnología, como la Torre V en Eindhoven, de menos altura que Confinanzas, pero revestida con paneles esmaltados con un patrón impreso que va desde transparente a traslúcido en un ritmo aleatorio de manera que, dependiendo del ángulo, hora del día y densidad del patrón, se ve hacia el interior o se aprecia el reflejo de los alrededores. ¡Fantástico! ¡Maravilloso! eso sí, para holandeses, gentes civilizadas que no invaden edificios.
Aunque atención, la crisis de los del Sur es peligrosa ¿Qué pasaría si esa gente meridional, menesterosa, decide invadir esa torre para convertirla, como dice el veredicto del Jurado y la retórica del Think Tank, en autopromoción de los pobres? Se dispararían todas las alarmas. Por eso David Cameron, hace poco, propuso en el Reino Unido ajustar las normas para la inmigración. Tienen miedo ahora de los europeos del Sur. Pero, menos mal, en Holanda no podrían llegar a Eindhoven para formar una vibrante comunidad ¿O sí? (ver foto).
II
Pero vayamos al asunto central. La historia es la misma de siempre. Somos vistos como casos de estudio. Los europeos cultos se dan el lujo de ignorar o pasar por alto (para eso los ayudan los arribistas de aquí), que no hay posible autopromoción de los pobres que no pase por una búsqueda incesante de perfeccionamiento de la democracia. Ellos ya tienen la democracia y en realidad, tal como decía el embajador español en Venezuela de hace unos años, felizmente alejado del cargo, a nosotros nos viene bien un Jefesote. No nos merecemos la dignidad ni la transparencia. No se han dado cuenta que si hay algo que ha caracterizado a América Latina es una permanente lucha buscando la democracia. Que hemos venido haciendo nuestra la idea de que la redención de los pobres pasa por allí, no por la anarquía manipulada que hizo posible la invasión de la estructura de Confinanzas. Lucha que nos diferencia de otros lugares del mundo y que ha venido a ser parte integrante, inseparable, de nuestra identidad. ¿Cómo puede eso colocarse fuera del escenario de una Bienal de Arquitectura? Ya es, como lo decíamos la semana pasada, cinismo puro que un gobierno autoritario adorne sus arbitrariedades vistiendo de gala un programa mediocre como la Misión Vivienda, pero que los directivos de la Bienal acepten tomar una comunidad de humillados y ofendidos dirigida por asalariados de ese mismo gobierno como escenario de fondo para una venta de arepas a 8 euros con sillas de Philip Starck, salsa como música de fondo y presentarlo como alusión a los territorios comunes (common grounds) en las ciudades de hoy, es una muestra de ignorancia. Eso, por más Decano de Illinois que Wiel Arets sea. Y si además no figuran en el panorama los dramas de niños caídos al vacío, de extorsiones diarias a manos de delincuentes, de venta de espacios, de promiscuidad, de complicidad con autoridades complacientes; más que ignorancia es idiotez. Que no la puede ahogar la tertulia de cócteles en Manhattan, Londres, Venecia o Amsterdam, o las especulaciones académicas de las grandes universidades.
Con lo que se comprueba además que la crisis europea vista desde el privilegio no garantiza una mirada más aguda. Ya lo hemos visto venir en los comentarios de diarios o revistas que promueven una perspectiva diferente pero no hacen más que refugiarse en lugares comunes como más por menos, arquitectura sostenible, nuevas direcciones, etc. etc. cuando podrían señalar muy simplemente hacia la buena arquitectura. Durante los años festivos fueron incapaces de encontrarla, de jugar a favor de ella, de mostrarla, tan ocupados estaban siguiendo la corriente. Y ahora quieren corregir rumbos recurriendo a los conocedores de las reglas de Internet, quienes se disfrazan con lo de aquí pero tienen sus habilidades de escaladores allá.
Y decíamos que los comentaristas empezarían a mover la silla, pero también la moverán aquí los que no han pisado firme en nuestras realidades. Mal muy nuestro, estar ansioso por abrevar en lo de afuera. Empezarán a pensar que el camino del Think Tank es el más conveniente para un éxito rápido. Que esos jóvenes dieron en el clavo. Esa es la parte peor del asunto, el Jurado de Venecia señala en la dirección equivocada creyendo que hace lo contrario y eso, hoy, tiene inmediatas consecuencias. Del momento, es verdad, pero consecuencias al fin.
Pero no hay mucho que hacer, venderle el alma al diablo está de moda. Y funciona.
Tomado del Blog: Entre lo cierto y lo verdadero de Arquitecto Oscar Tenreiro www.oscartenreiro.com